Mostrando entradas con la etiqueta Dulces. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dulces. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de marzo de 2013

Cadaver sobre las Olas

Contemplo absorto y hasta cierto punto incrédulo el final,
final absoluto por encima de todo,
contemplo la cercanía de lo irreal lo que alguna vez,
mis ojos creyeron imposible,
barreras surrealista de amarga verdad,
parecen tenues, transparentes como puntos lejanos
en el horizonte.
Fantasmas que nos desconciertan con su intenso y sordo
ruido como mil aves
uniéndose en un hermoso suicidio, hipnótico y evanescente.
Y la arena de la playa,
es tan suave como la ceniza de los Ángeles,
a lo lejos mar adentro,
mi cadáver flota sobre las olas, perdido como una balsa
aquella que perdió la batalla
contra ancestrales monstruos marinos, ahora olvidada
no es mas que un cadáver en el mar,
un recordatorio de los finales absolutos, verdaderos que
no son como los que transmiten figuras
vacías en el rostro refulgente e inhumano de la televisión.

Aquí del otro lado de la barrera surrealista, los finales
son amargos, como el núcleo
de las lágrimas, quieres morir con ellos, no solo ver el fin,
sino ser el fin mismo, que no te deje,
que no te abandone, que no te deje con este amargo sabor
a cadáver envuelto como un dulce en una pupa de recuerdos.

domingo, 31 de julio de 2011

El Dios del Neon I

Camino por calles desnudas, las estrellas se suicidaron,
un manto de luces cubre la ciudad,
pues la gente teme la oscuridad de los rostros,
camino en calles llenas de cruces de hierro,
flores muertas, lágrimas y rezos sin cuerpo.

Los corazones de la ciudad están rotos,
las luces son frías al igual que las risas,
casas negras se iluminan por la noche y
se llenan de cuerpos vacíos, cuerpos que
fueron engañados, creen que los problemas
se pierden dentro de las botellas de cristal,
pues así es como sus padres ocultaban
la realidad.

El monstruo se oculta en las sombras,
por eso todos las odian,
un monstruo que devora pecados y pecadores,
un ser despreciable que trae lo peor,
por las noches todos rezan
para que el monstruo no les haga daño.

Cruces Negras dibujadas con la ceniza de
Dios en la frente pues la gente le teme,
por las noches todo cambia,
todos se esconden mientras los niños
corren buscando dulces entre los huesos
de los muertos, dulces siempre coloridos.

Temen a si mismos porque así les dijeron que tenia que ser,
mientras el neón este palpitando pueden pecar a su antojo,
Aunque solo este un pequeño halo presente todo estará bien,
pero en cuanto la sombra los devora dentro de su oscuridad.
tiemblan chocando huesos.

Recorro las calles, mientras las almas que temen se pierden,
ciegas, hambrientas, llenas de miedo y temblando de frió,
sigo mi caminar, contemplando como un dios a su creación,
mis ropas oscuras me esconden de los ojos humanos.

Un grupo de niños corre a mi alrededor jugando y sonriendo
disfrutando de las luces nocturnas sin miedo en el corazón,
comiendo los dulces perdidos, sus pieles ocultas en disfraces
como diablos, brujas, fantasmas y esqueletos recorren las calles
conmigo, como las almas perdidas que he revivido.